loredi: (truth)
 Hoy la maldita de Valeria dejó un video en facebook de la película Les Chansons d'Amour y eso me llevó a esta canción:

As tu déjà aime?

Esta canción es un diálogo que representa el conflicto de quien cree que las relaciones de pareja deben ser para siempre y quien cree que deben durar poco pero darlo todo en ese momento. Una de las frases más memorables de la película es de hecho "Aime-moi moins, mais aime-moi longtemps" (ámame menos pero por más tiempo). Aquí se usa la metáfora del momento en que se muerde la manzana como el momento del amor, lo cual a mi me pareció original y bello. En fin, que aunque yo nunca había traducido del francés, me atreví a meterle mano porque la canción me impresionó y no encontré versiones al español que me dejaran satisfecha.

¿Pueden confiar en mi versión al español? Pueden. ¿Por qué? Porque en unos meses me voy a graduar de traductora y uno pensaría que tengo una idea de cómo hacer esto XD. ¿Varía mi versión de otras que circulan por la red? Sí. ¿Por qué? Porque es mejor Porque yo me tomé la molestia de notar que frases como "pour la beauté du geste" (literalmente: por la belleza del gesto), "á l'usure" (literalmente al desgaste) y "ont raison de nos peaux" (literalmente: tienen razón de nuestra piel) son frases hechas, como los famosos idioms en inglés, y no pueden dejarse literales. Por mucho que hacer subtitulaje así sea fácil -_-. ¿Por qué más? Pues porque he intentado mantener el ritmo y el sentido al mismo tiempo; no sólo de significado vive el hombre, sobre todo no en poesía.

¿Algo que pueda decir en mi contra? Sí. Que yo estudié francés sólo por dos años y medio. Que yo estudio traducción del inglés y no del francés. Que soy malísima para las rimas. Que mi oído es pésimo. 

Pero si escuchan el video y leen en voz alta mi traducción al mismo tiempo y encuentran un "noséqué" que les agrada, me daré por bien servida. 

Ahora sí, la letra y mi traducción:
as tu deja aime traducida por Loredi )
loredi: (slash)
Hola gentes y gentas. Cualquier error en el inglés es mío, en el original no había errores! -_-
Hi people and peoples. Any English mistake is mine, the original was flawless. 


To an exceptional translator, in her birthday. Thank you for gifting us with the pleasure of your presence, your good will, your energy, time, and your kindness; thank you for sharing your translations with so many people that deserves them in the Spanish Harry Potter fandom, and for making their dreams come true in your own prose.



(With my apologies. I wish I could have done more for you =P)







Y no. No estoy de vuelta. De hecho, no me verán ni el polvo hasta el 13 de Junio. Pero eso sí, volveré con muchas cosinas...
L
loredi: (Default)
TJOL2

 Segunda parte aquí.

Gracias a SeleneSusMediaErato por el beteo :D :D :D!! ! !  Los errores que queden son míos :D

 

The Simple Joy of Living 
La simple alegría de vivir  
Tercera parte

 

 

 

tercera parte )


 

Continúa >>
loredi: (slash)

ESTA ES LA SEGUNDA PARTE DEL FINAL, LA PRIMERA ESTÁ EN EL POST ANTERIOR :D


Primera parte, resumen y disclaimer aquí.

Segunda parte aquí.


Tercera parte aquí.

Cuarta parte aquí.


Quinta parte aquí.


Love Like a Razorblade
(El amor es como una navaja)
Sexta parte: final



Los veo en mis siguientes proyectos :). Un placer haberlos tenido aquí como lectores.

L
loredi: (slash)
Razor Blade [5]

Primera parte, resumen y disclaimer aquí.

Segunda parte aquí.


Tercera parte aquí.

Cuarta parte aquí.


 Gracias Anna Lylian por betear. Si queda algún error, es mío y no se los presto para sus sucios propósitos, gente, no se los presto. Búsquense sus propios errores.


 

Livechurnal dijo que era muy largo para ser un solo post :(


Love Like a Razorblade
(El amor es como una navaja)
Quinta parte: final



(Sigue--- Parte 6)
loredi: (slash)
Razor Blade [4]

Primera parte, resumen y disclaimer aquí.

Segunda parte aquí.


Tercera parte aquí.


Y todas se me ponen a pedir porque Perlita esté más que bien, ¿se escuchó?

Gracias Anna Lylian por betear. Si queda algún error, es mío y no se los presto para sus sucios propósitos, gente, no se los presto. Búsquense sus propios errores.

Love Like a Razorblade
(El amor es como una navaja)
Cuarta parte




Ya sé que esta parte es corta, así que para el viernes por la tarde (Mx) tendrán la parte final :D

/\_/\
(='.'=)
(")_(")

Este es el pequeño gatito que morirá si no dejas review.
(Y si no te gustan los gatos y no dejas review, te perseguirá de por vida.)
por [personal profile] vampisandi

Ir a la siguiente parte
loredi: (slash)
Razor Blade [3]


Primera parte, resumen y disclaimer aquí.

Segunda parte aquí.


Agradezco de todo corazón a Anna Lylian, quien se da tiempo para revisar mis tropiezos, ahora más que nunca ya que Word no está para corregirme y no me acostumbro a mi nuevo teclado. Ella hace lo que puede, los errores que quedan son míos (y no se los presto).


Nieves, yo no pude escribirte nada pero... ¿a que me perdonarás porque este cap. está subido por ti? :P



Love Like a Razorblade

(El amor es como una navaja)
Tercera parte




/\_/\
(='.'=)
(")_(")

Este es el pequeño gatito que morirá si no dejas review.
(Y si no te gustan los gatos y no dejas review, te perseguirá de por vida.)
por [personal profile] vampisandi

Siguiente Parte
loredi: (slash)
Hola ^^u.

Yo quería hacer algo bonito. Quería publicar hoy capítulo de Love Like a Razorblade pero va a ser que mejor mañana. No se preocupen, he terminado de traducirlo y está en proceso de beteo. Y necesitaba publicar esta traducción, que es de un fic bastante diferente al otro, pero es genial, genial, absolutamente magnífico. Es de mahaliem y obtuve su permiso, gracias a algún astro que me favoreció.

Las actualizaciones irán un poco lentas porque inicio escuela la siguiente semana *suspiro*. Pero prometo traducir y escribir hasta mientras como para poder ir a buen ritmo.

Agradezco a Sus por betearlo de emergencia :D

Y dedico la parte de trabajo que hice yo para todas mis amables lectoras; muy especialmente para aquellas en que no pueden leer en inglés y confían en que estoy haciendo un buen trabajo.

Esto fue escrito para los hd_holidays. También pueden encontrarlo aquí:  http://community.livejournal.com/hd_holidays/95394.html 
 
Prlogo: un ao despus )



CONTINÚA EN LA SEGUNDA PARTE >>
loredi: (leo)
Tom Felton podría ser la única persona por la que sería capaz de tener hijos xDDDDDD*

¿Recuerdan su video? Time Isn't Healing

Gracias a [livejournal.com profile] son_of_darkness que ha posteado los lyrics de la canción de Tom Felton, he hecho una traducción para los fans de habla hispana ^^. Disculparán la línea que he subrayado, pero... los que me conocen saben que ese ha sido mi lema de vida y de escritura desde que entré al fandom. Si Tom y yo somos el uno para el otro XDDDDDDDDDDDDD*

* Es broma

Espero algún día poder hacer una versión con ritmo y que rime XDDD, pero es que todavía no tomo las clases para traducir poesía xDDD

El tiempo no est curando )

Para todas las fans de Tom Felton en español, que somos pocas pero cada una vale por mil :D

Si usas la letra para algo dale crédito a Tom o morirás ¬¬

Si usas mi traducción bien podrías mencionar que la hice yo...

loredi: (Default)

Primera parte, resumen y disclaimer aquí.


Recuerden, esto está dedicado para mis niñas super famosirijillas; especialmente enviando buena vibra para [profile] perlita_negra    Go, Perla, Go! :D

Y con un Feliz Cumpleaños para [personal profile] obsscure  :D

Love Like a Razorblade
(El amor es como una navaja)
Segunda parte




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(='.'=)
(")_(")

Este es el pequeño gatito que morirá si no dejas review.
(Y si no te gustan los gatos y no dejas review, te perseguirá de por vida.)

por [personal profile] vampisandi

Siguiente parte
loredi: (slash)
Título: Love Like a Razorblade
Autor:
Furiosity
Género: Drama
Rating:
NC-17.
Resumen:
Como todo lo que es poderoso, el amor es un arma.
Pareja:
Harry/Draco
Disclaimer:
de JKR. Yo sólo juego. Tú no demandas.
Longitud:
24,000 palabras
Dedicado:
para anjenue como parte del merry_smutmass 2007
Betas:
Gracias a allysonsedai, delaria, lauriegibert y muy especialmente a scrtkpr y therealw, quienes fueron más allá del deber de una beta y me ayudaron a revisar la historia y reescribirla mayormente cuando me di cuenta que su ejecución original era completamente basura. No quiere decir que esta ejecución no lo sea, pero a la gente pareció gustarle :D
Nota de la autora:
El título de esta historia es también el de una canción por Junkie XL, de lo que no me di cuenta hasta que apareció al azar en el reproductor y causó que me diera de topes.

 

Resumen de la traductora: Harry recibe una misión que lo llevará a Durmstrang, donde el profesor de Artes Oscuras llamará irremediablemente su atención.

Notas de la traductora
: Ustedes son los primeros en ver esta traducción (después de mi beta, la súper, súper diosa Anna Lylian *besos, besos*) por ser visitantes de mis locuras livechurnalezcas.
Presentaré rápidamente esta historia: fue mi favorita en el intercambio de "Merry Smutmass" en Insanejournal, le pedí permiso a la autora cuando el intercambio estaba por terminar y cuando se hizo la gran revelación de quién había escrito qué, resultó que era de Furiosity. La autora de por sí es una garantía, así que les recomiendo muchísimo que lean. Me gustaría advertir que es un fanfic agridulce. Se reirán y llorarán y se preguntarán por qué la vida es tan injusta y se alegrarán de leer esto, todo al mismo tiempo. Se los aseguro :P Además, encontrarán un punto de vista muy interesante acerca de las Artes Oscuras ^_^

Es un one-shot largo (24,000 palabras), está terminado. Lo dividí en seis partes por comodidad y suspenso ^^

Si quieren leer en inglés y pasar de mí, el original está aquí.

Y, por supuesto, dedico esta traducción a las famosas ;); queda en prenda por la actualización de KH que debo -_-.

Love Like a Razorblade
(El amor es como una navaja)
Primera parte




ff )

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(")_(")

Este es el pequeño gatito que morirá si no dejas review.
Y si no te gustan los gatos y no dejas review, te perseguirá de por vida
por [personal profile] vampisandi
loredi: (Default)
Tomó un asiento lejano, tan lejos y fuera de alcance del rubio Slytherin como le fue posible. No podía ocultar la sonrisa de superioridad que estaba jugando en su boca y estar ahí era lo único que podía hacer para evitar reírse a carcajadas. Abrió el libro que tenía en sus manos en una página al azar y empezó a mirar cada poema para ver cuál sacaría la mejor reacción.

El enorme libro de portada en cuero rojo estaba descansando en su regazo y por arriba de sus lentes Harry podía ver al rubio estirándose ligeramente en su silla. No tenía razón para preocuparse, las cuerdas que había conjurado para retener a Draco no cederían, Draco era su prisionero por tanto tiempo como Harry deseara. Y todavía ni había empezado.

“Suave, cálido y húmedo” leyó Harry para sí, en voz baja, tomando nota de los títulos. No, ese poema era obviamente sobre mordidas de una chica y dudaba que la reacción fuera ni remotamente placentera, como esperaba, si leía ese.

Siguió.

Algunos títulos lo hicieron soltar una risita y otros hicieron que sus cejas se levantaran tanto que parecía que iban a brincar de su frente. Y todo el tiempo pudo escuchar el rechinar de la silla de Draco.

“Potter, o te apuras o me desatas. Esto se está volviendo cada vez más tedioso.”

“Cállate, estoy viendo.”

Hubo más silencio, sólo parcialmente interrumpido por los ocasionales gruñidos de Draco, así como sus suspiros frustrados. Harry todavía esta viendo, hojeando el libro y pasando por las páginas y barriéndolas con sus ojos con la esperanza de encontrar un poema decente. La mayoría de ellos parecían ser sobre el cuerpo femenino y suponía que Draco se sentiría un poco insultado si empezaba a compararlo con una chica.

Aunque ver a Draco enojándose y todo confundido podría ser tan divertido como verlo poniéndose caliente.

Harry sonrió, cambió la página… y ahí estaba. El título prácticamente saltó del papel y lo enganchó. Pasó sus ojos por el poema y una gran sonrisa se esparció por su rostro.

"Potter… Honestamente. Tardo menos que esto preparándome en la mañana. ¿Qué estás leyendo? ¿La guía de dominación para principiantes?"

Harry levantó la vista de su libro y se aclaró la garganta; la sonrisita de superioridad que había estado jugando en sus labios antes ahora aparecía en su rostro tan clara como el día.

"Quiero que me corrompas.
Rómpeme y dáñame hoy.
Enséñame todas las cosas sensuales.
Atado y guardado bajo llave."
Fue bastante satisfactoria la forma en que la cabeza de Draco se levantó, mostrando toda su atención. Harry paró de leer y levantó la vista para encontrarse con los ojos grises del Slytherin. "¿Te va gustando hasta ahora?" preguntó, como si estuviera contando un cuento para antes de ir a la cama. Draco levantó una ceja y apartó la vista. Eso hizo que Harry sonriera al ver que Draco estaba intentando mantener su controlado y dominante exterior aunque estaba atado y totalmente indefenso. El Gryffindor se tomó un tiempo para maravillarse de su propia creatividad antes de proseguir.

"Quiero que me muestres cómo
hacerlos retorcerse y rogar.
Enséñame los secretos
de la cabeza, y brazo y pierna."

Un rápido vistazo hacia arriba para revisar. Nada. Draco no se había movido un centímetro. Harry siguió.
"Quiero que me lastimes ahora.
Hazme olvidar el otro dolor.
Enséñame todas las cosas sádicas
hacia un nuevo camino a la sensatez."

Una sonrisa satisfecha. "Quisieras que te lastimara, ¿No, Malfoy?" dijo, casi roncamente al pasar un dedo por la esquina del libro.

Un gruñido en señal de burla y diversión fue la respuesta, y sólo sirvió para intensificar la tensión en la habitación. Aunque no estaba totalmente seguro de qué tipo de tensión era, pero al momento no le importaba realmente.
"Quiero que me hagas ceder
a dejar tocar mi cuerpo.
Enséñame todas las cosas placenteras
que vienen de los humanos forzados.
Quiero que limpies el sudor de mi frente
tras horas de nuestro juego.
Enséñame todas las cosas traviesas
que los chicos buenos juegan con culpa."

Un ligero movimiento captó la atención de Harry cuando levantó la vista otra vez. Draco había intentado levantarse. Harry amaba eso. La red cooperante de las sogas era brillante. El torso de Draco estaba atado con seguridad a la espalda de la silla, sus piernas abiertas y atadas a cada una de las patas. Y lo único que evitaba que usara sus manos era el hecho de que estaba sentado sobre la soga que las mantenía juntas, cada mano descansando sobre el borde de la silla, a cada lado de sus muslos. Debía ser irritante saber que lo único que tenías que hacer para tener pleno uso de tus manos era levantarte, y que levantarte era lo único que no podías hacer.

"¿Te molesta algo, Dracums?" preguntó Harry, como si estuviera genuinamente interesado. Draco le sonrió con sarcasmo y se quedó quieto otra vez.

"No, sólo tenía picor" chasqueó.

"¿Quieres que te rasque?” La voz de Harry fue baja y sugestiva al decir esto y Draco rodó los ojos. Harry no se movió por un rato y mantuvo sus ojos fijos en los de Draco, viendo quién rompería el contacto primero.

Un punto para Gryffindor tras sólo 20 segundos. Draco había bajado la mirada y Harry había ganado la batalla.

Esto se estaba poniendo cada vez más divertido.

"Quiero que me hagas ceder.
a dejar tocar mi cuerpo.
Enséñame todas las cosas sucias
que he escondido tras mi entrepierna.
Quiero que me seduzcas.
Rompe y cura mis pensamientos hoy."
Silencio.

Draco todavía estaba con la mirada fija en el piso y sus ojos tenían muchísimo menos desafío del que habían tenido unos momentos antes. Harry estuvo medianamente complacido, pero no satisfecho. Se levantó lentamente y miró al rubio por un rato. Dado que éste no se movió él empezó a caminar hacia él. "¿Bien…?" Preguntó como aquél hubiera sido su propio poema y estuviera esperando la aprobación de un editor. Draco inhaló y levantó la vista.

"Creo que fue de principiante y para nada excitante. Y, francamente, estoy muy decepcionado Potter. Yo podría ser más sensual dormido."

Harry rió y dejó de caminar cuando estaba apenas a unos metros de la silla de Draco. "¿Así que nunca has pensado sobre nada de lo que dice el poema? ¿Nunca has querido que te… lastime, que abuse de ti? ¿Nunca has querido que deje pequeños moretones en tu piel?"
La mandíbula de Draco se cerró y le regaló a Harry una de las miradas más frías que jamás le había dado a alguien. Maldito Harry y su extraña habilidad de siempre saber lo que la gente quería.

"¿Debería leer otro?" preguntó Harry al darle la espalda a Draco y comenzar a regresar a su silla. No recibió respuesta, así que lo tomó como un sí.

Pasó más páginas, revisó más hasta que, eventualmente, encontró otro poema que parecía llamarlo en una forma bastante perversa.

Tomó asiento y descansó el libro en su regazo una vez más. Draco se retorció, Harry lo vio pero decidió no comentar.

"Déjame tus marcas en mis muslos,
déjame sin aliento,
hazme suspirar,
correrme fuerte hasta llorar.
Tráeme el éxtasis,
ayúdame a volar."

No levantó la vista, pero le habló a Draco. "¿Puedes contar con dos manos las veces que has pensado esto? ¿O necesitas unas cuantas más?"

"¡Jódete, Potter!"

"Tal vez más tarde…

Márcame con la mordida de tus dientes:
lo que quieres,
lo que necesito.
Hazme rogar de rodillas
que haga de tu lujuria
mi respiración.

Deja moretones en mi piel
para recordarme nuestro exquisito pecado.
Sostén mi garganta para hacerme girar
a través de este fuego
en el que nado."
Harry podría haber jurado que lo que había oído era un quejido… Oh, bien…

"Tatúa tu nombre
por mi piel;
saber que me posees me hace enloquecer.
Tiéntame con sexo intemperante.
Marca este cuerpo con tu esencia.
Exhíbeme
atado y encadenado.
Fóllame bajo una lluvia palpitante.
Abusa de mí con el dolor más suave
porque confío en ti cuando jugamos."

Draco se tomó unos momentos para recomponerse antes de poner una sonrisa en su rostro y mirar hacia Harry con algo que podría ser triunfo. "Bien hecho. Aplaudiría pero… bueno…" lanzó una mirada hacia sus manos atadas.

Y Harry estaba de pie otra vez, acercándose a su cautivo, con el libro todavía en sus manos.

"Me alegra que te gustara." Dijo, imitando el sarcasmo en la voz de Draco. "Porque tengo más." Estaba tan cerca que sus rodillas prácticamente tocaban las de Draco.

"Ahora cierra tus ojos." Dijo suavemente y cuando Draco no lo hizo recibió una fuerte bofetada en el rostro.

"¡Ay! ¿Qué mier…?"

"Dije cierra tus ojos, Draco. No lo haré otra vez si no obedeces órdenes. Y sé que quieres que lo haga otra vez."

A Harry le gustó cuando Draco iba a protestar y descubrió que no podía. En lugar de eso, las suaves pestañas cayeron sobre la piel y Draco obedeció
"Qué buen chico." Arrulló Harry al tiempo que levantaba el libro otra vez. "Ahora quiero que imagines esto. Piénsalo. De verdad, piensa sobre todo lo que dice este poema. Piensa en cuánto lo deseas."

La lengua de Draco salió de su boca para lamer sus labios y asintió, con los ojos todavía cerrados. Harry esperó unos momentos, para agregar tensión dramática y tomarse su tiempo para absorber la necesidad radiando del Slytherin. Era muy intoxicante.


"Necesítame, quiéreme, tócame, ámame.
Desde el momento en que el sol se oculta el viernes
hasta el último segundo en la mañana del domingo.
Léeme, chúpame, bébeme, úsame.
En la recámara donde nuestros cuerpos
se mezclan con sudor y miel.
Sirve el licor, bebe champaña.

Mordisquea mis pezones, nada en mi pena.
A cuatro patas para ti.
Envuelve tiernamente el collar y cadena
alrededor de mi cuello.

Azótame, apaléame, arrástrame.
Ata por mí
el único potro en la habitación
para que tú…

Hazme, deshazme, átame, fóllame.
Fuérzame, ciégame, sodomízame.
Házmelo
a donde sólo mi imaginación
me ha llevado.”

Harry leyó este poema muy lentamente, con pausas entre cada verso y miró con regocijo el efecto que estaba teniendo en Draco.

“¿Quisieras que te deshiciera, no? Joderte, forzarte. ¿Pasearte como un perro con correa?”

La respiración de Draco estaba notablemente acelerada y Harry sonrió. “Sólo admitelo, Draco. Te gusta la idea de que te trate como basura, ¿no? Lo has soñado varias veces. Todavía puedes sentir el increíble dolor que te he dado en tus fantasías, ¿o no?”

“Basta.” Vino la pequeña y ahora temblorosa voz de los pálidos labios de Draco. Harry sintió su propia erección presionando contra sus pantalones al bajar la vista y darse cuenta, muy complacido, que Draco también estaba duro.

“No quisiste decir eso.” Le dijo Harry al tiempo que caminaba quedamente para quedar tras la silla de Draco. Los ojos del rubio todavía estaban cerrados y Harry no estaba seguro si eso era por excitación o por miedo. Esperaba que fuera un poquito de ambos. “Amas el hecho de que te tenga atado e indefenso, ¿no? Que estás a mi completa merced. Quieres que te maltrate y te trate como mi mascota. Admítelo.”
“No”
“Admítelo.”

“No.”

“Admítelo.”

“¡No!” la voz de Draco tembló, se estaba rompiendo.

Harry se inclinó hacia delante, y lamió un camino por la longitud del cuello de Draco. “Ad-mí-te-lo.” Susurró al oído de Draco, gentil pero firmemente.

Y Draco se desmoronó.

“Sí.” Vino su respuesta. Fue pequeña, temblorosa, casi inaudible, pero ahí estaba. Harry podría haber gritado de alegría pero en lugar de eso hizo a un lado su alegría y la guardó para más tarde.

“Dime lo que quieres que te haga, Draco.” Dijo mientras se enderezaba y dejaba correr un dedo por el húmedo camino que acababa de hacer, causando que el rubio temblara y soltara un quejido.

Draco abrió los ojos y se retorció ligeramente en su silla.

“Y-yo quiero… quiero que me golpees.”

“¿Sí…?”

“Y quiero que me arañes.”

“Sigue…” “Y me muerdas. Y me azotes…”

“¿Quieres moretones, no, Draco? Unos dolorosos que puedas presionar días después de que hayan sido inflingidos y todavía puedas sentir el dolor.” Harry dejó que su mano se deslizara ligeramente sobre uno de los hombros de alabastro de Draco tan lejos como su brazo y la cuerda le permitieran. “Y lo quieres una y otra vez. ¿No es así?”

Draco tembló casi violentamente y de verdad gimió con el pensamiento de Harry lastimándolo y usándolo. Lo deseaba tanto y lo había deseado por tanto tiempo.

“Por favor…”

“Por favor, ¿qué?” preguntó Harry, sigilosamente, aunque sabía totalmente lo que Draco quería.

“Por favor… lastímame. Úsame, hazme cosas malas. Por favor.” Rogó Draco, su voz urgida y desesperada y ahora estaba retorciéndose y revolviéndose en la silla con anticipación. Harry estaba disfrutándolo inmensamente y estaba totalmente dispuesto a lastimar al rubio, hacerlo gritar en una mezcla de dolor y placer que no supiera dónde terminaba uno y empezaba el otro.

Pero todavía no terminaba. Por mucho que quisiera empotrar a Draco desde el techo y golpearlo tan fuerte que le quedaran marcas, tenía que tomarse su tiempo y prolongar la situación.

Caminó de regreso al frente de su prisionero y se montó a horcajadas sobre él, poniendo presión sobre sus piernas y clavando la soga bajo sus muslos con más fuerza en su pie. Draco hizo una ligerísima mueca de dolor e intentó empujar sus caderas contra las de Harry, pero el Gryffindor se había posicionado lo suficientemente lejos de la pelvis de Draco para estar apenas unos centímetros fuera de su alcance. Sonrió ante la obvia frustración de Draco y levantó su mano para pasar sus dedos gentilmente por la clavícula.

“¿Quieres que te haga cosas malas? Podría ser lo que sea. Es peligroso no especificar.” Ronroneó Harry, su voz obviamente afectada por la excitación. Draco tragó y Harry lo vio girando sus muñecas en medio de las sogas que las retenían. “Tal vez no debería hacerte lo que sea. Eso sería malo, ¿no?” dijo lentamente, bajándose del regazo del rubio.

Draco frunció el ceño, la necesidad brillaba en sus ojos. “¿Qué estás haciendo?”

“Siendo malo.” Le informó Harry mientras desabotonaba sus pantalones y los removía lentamente. Ya se había quitado los zapatos y calcetines previamente para no perder tiempo. Sus pantalones bajaron directo para mostrar las delgadas y tonificadas piernas. Se quedó con sus boxers que, aunque no eran terriblemente sensuales, fueron suficientes para hacer que Draco gimiera y se retorciera entre sus amarres con un poco más de fuerza. “¿Quieres que te toque, Draco?” preguntó Harry con voz sedosa.

Draco asintió, la mirada en su rostro parecía brillante. Quería ser tocado y maltratado, lo necesitaba y su expresión lo mostraba. No tenía precio. Harry deseó por una vez haberse parecido un poco a Colin Creevey y así llevar una cámara con él a todas partes. “¿Quieres tocarme?” preguntó, con el mismo tono en su voz. Harry obtuvo la misma respuesta y casi se río del sudor que empezaba a caer de la frente del rubio.

Lentamente, Harry removió sus boxers y los lanzó hacia un montón con el resto de su ropa. “¿Quieres tocarme así?” preguntó, deslizando suavemente una mano por su propio pecho y parando para retorcer un pezón.”

Los ojos de Draco se ampliaron un poco, Harry se estaba tocando. Se preguntó cuánto más aguantaría Harry esto. Aunque era increíblemente excitante, quería que Harry lo tocara a él.

Vio la mano de Harry arrastrarse hacia abajo por su estómago y por un muslo, apenas pasando su propio y duro miembro.

Entonces la mano se movió hacia la cara interior del muslo y Harry apretó ligeramente y gimió al cerrar los ojos e imaginar que era el cuerpo de Draco el que estaba tocando.

La erección de Draco se estaba volviendo casi dolorosa ahora y empujó sus caderas levemente al ver a Harry agarrar su propio miembro en su mano y empezar a moverse lentamente arriba y abajo. Oh Dios, eso era caliente. Aunque todavía estaba dolorosamente consciente de su completa necesidad de liberación, ver a Harry masturbarse era casi tan bueno como tener a Harry echándole una mano a él.

Cada vez que Harry gemía, Draco lo imitaba y sentía ligeros escalofríos de placer correr arriba y abajo por su columna vertebral.

Harry se corrió bastante rápido, agregado el efecto de tener a Draco viéndolo como un intenso aliciente. Recogiendo toda la corrida que pudo en su mano, caminó de regreso a la silla de Draco y le sonrió con superioridad.

“¿Tienes hambre, Dracums?” preguntó Harry y Draco asintió frenéticamente, como si no hubiera comido en días.

Harry le metió los dedos casi hasta la garganta y soltó una risita ahogada mientras Draco los limpiaba, dando arcadas una o dos veces al sentir los dedos de Harry muy cerca de su garganta.

“¿Quieres correrte ahora?” preguntó Harry, con los dedos todavía en la boca de Draco. Draco asintió e hizo un confuso intento de responder la pregunta, pero los dedos de Harry presionando bajo su lengua lo hacían algo difícil.

Había algo en la incapacidad de Draco para hablar que le parecía bastante atractivo al Gryffindor. Sonrió y removió los dedos y se arrodilló frente a la silla de Draco.

“Tomé eso como un sí. ¿Estoy en lo correcto?” preguntó, descansando ambas manos en las rodillas de Draco.

“Sí.” Fue todo lo que Draco pudo lograr, su miembro estaba pulsando dolorosamente y necesitaba la dulce liberación. Iba a volverse loco con toda esta espera si Harry no se apresuraba. Afortunadamente, no tuvo que esperar mucho más, unos suaves labios se cerraron en torno a su miembro y sintió una cálida lengua deslizarse bajo él y luego la suave succión comenzó.

Esto se sentía bien. El dolor en su miembro murió de a poco y fue remplazado con un tranquilo y húmedo placer. Draco no sabía si Harry había hecho esto muchas veces antes, pero estaba haciendo un jodido buen trabajo. Parecía saber exactamente dónde lo necesitaba Draco. No sentía una parte que no fuera chupada, moviendo esa lengua por todo el duro miembro e incluso prestando atención a la usualmente olvidada cara superior.

La succión era como si estuviera ordeñando, invitando a los contenidos a derramarse cálidos en su boca, casi como si tratara de extraerlos.

Draco estaba gimiendo y retorciéndose y empujándose y gruñendo y por la forma en que su estómago se agitaba espasmódicamente, Harry podía deducir que estaba alcanzando la culminación. Se retiró rápidamente y sonrió. No le había permitido a Draco correrse y había estado tan, tan cerca.

“¡¿Qué?! No, por favor, no pares. Harry, por favor.” Rogó Draco, Harry se levantó y rió entre dientes.

“Estoy haciéndote cosas malas, como pediste.” Caminó hacia los pantalones que acababa de lanzar al montón y sacó su varita del bolsillo. Una vez que la tuvo en su mano caminó de regreso hacia Draco y lo miró por un rato.

“Te voy a desatar y luego voy a llevarte a la cama. Una vez ahí te voy a volver a atar y a lastimarte tanto que vas a gritar. Y luego voy a follarte. ¿Entiendes?”

Draco sólo pudo asentir mientras toda la excitación corrió por él. Sintió aflojarse las sogas alrededor de sus antebrazos, piernas y muñecas y estuvo libre. Se levantó y se deshizo de la maraña de sogas desatadas y siguió a Harry hacia la cama en una de las esquinas de la habitación.

Harry estaba de pie a la orilla de la cama. “Acuéstate, boca arriba, y pon tus brazos juntos sobre tu cabeza.” Ordenó y Draco obedeció. Una vez en posición, Harry jaló una de las corbatas escolares y la usó para atar firmemente las manos de Draco contra el poste de la cama, justo sobre su cabeza. Viendo que Draco se arqueó como si aquello fuera extremadamente excitante, Harry podía sentirse ya duro otra vez.

Miró a Draco retorcerse por unos momentos, deleitándose con los pequeños quejidos que soltaba y mirando la forma en que los músculos de Draco se tensaban cuando se movía. Sus movimientos eran casi serpenteantes y Harry se rió interiormente, el nombre de Draco jamás le había quedado mejor que en ese momento. Lentamente gateó sobre la cama y empujó las piernas de Draco para abrirlas y así poderse arrodillar entre ellas y empezar a pasar una mano gentilmente por el muslo de Draco, arriba y abajo. Todavía sostenía su varita con la otra mano y con un leve movimiento de mano un duro material verde se deslizó desde la punta y flotó como agua hirviendo hacia el rostro de Draco.

Draco parecía confundido. “¿Qué es eso?” preguntó, su voz todavía temblorosa y desesperada. La sonrisa en el rostro de Harry se volvió casi malvada en ese punto y con otro leve movimiento de varita, Draco descubrió qué era aquello exactamente.

Primero se sorprendió enormemente al sentir el material presionándose contra su boca y luego apretarse alrededor de su cabeza, pero pronto se dio cuenta que no iba a envolverse alrededor de su garganta y estrangularlo, así que se relajó.

“Creo que me gusta cuando no respondes.” Informó Harry y colocó gentilmente su varita a un lado de la cama, donde no pudiera sufrir daños.

“Ahora, ¿qué es eso que dijiste que querías que te hiciera? ¿Golpearte? ¿Así?”

El brusco golpe de piel contra piel resonó por toda la habitación, junto con el sonido del, ahora ahogado, chillido de Draco al tiempo que la mano de Harry hizo un primer contacto con su muslo. Harry sonrió y pasó su mano gentilmente por el punto que acababa de golpear antes de plantar otro fuerte golpe en el mismo lugar. Los llantos de Draco eran muy satisfactorias y Harry descubrió que entre más fuerte golpeaba, más fuertes se volvían.

Más golpes, más llantos y la piel de Draco se estaba poniendo más y más roja. Harry no le puso atención a eso, no, eso le hubiera dado tiempo al otro de parar. Se mantuvo con el muslo izquierdo de Draco y lo golpeó con su palma hasta que estuvo caliente y amoratado y Draco estaba gimiendo como una puta.

“Se siente bien, ¿no, Draco?” Preguntó Harry al agarraba la amoratada piel y le daba un buen y fuerte apretón. Draco soltó un grito ahogado y trató de quitar su pierna de la presión que Harry estaba aplicando, pero no para evitarlo, realmente sí se sentía bien. Harry apretó aún más fuerte y Draco gimió al tiempo que sus ojos se cerraban y sus caderas se arqueaban, separándose del colchón.

“Y querías que te arañara.” Dijo Harry, después de un momento quitó sus manos del muslo de Draco y se inclinó hacia delante y clavó sus uñas en el pecho de Draco, justo debajo de su clavícula. Draco abrió sus ojos y asintió, soltando un pequeño gruñido aprobatorio. Él quería sentir las uñas de Harry arrancando la piel, quería marcas visibles. Marcas como dejadas por garras que pudiera mirar y adorar por siglos. Tal vez si tenía suerte se harían cicatrices y podría mantenerlas por siempre y por la manera en que Harry estaba haciéndolo había posibilidades.

No había compasión. Draco sintió el cálido dolor bajar por su pecho y estómago y gimió con tal dolor y placer cegador que su garganta escoció. Había soñado con esto tantas veces.

Sintió las uñas dejar su piel cuando habían llegado a su cadera y luego se sacudió cuando la mano de Harry encontró su muslo de nuevo para darle otro fuerte golpe. Todavía punzaba y lo había tomado un poco fuera de guardia, pero se sentía bien a pesar de todo, y soltó un pequeño ruidito que estaba entre ser un gemido y un quejido, señal para que Harry lo hiciera otra vez. Y lo hizo, con gusto.

El hermoso abuso continuó, Harry tomaba turnos para morder, arañar y golpear por el cuerpo de Draco, convirtiendo la piel, una vez pálida, en un mosaico de cardenales en diferentes tonalidades. La piel de la clavícula de Draco estaba sangrando ligeramente por una herida que Harry había inflingido con su boca y todo el muslo izquierdo de Draco estaba adolorido e irritado, pero amaba cada segundo de ello. Harry sabía cómo hacer que el dolor se sintiera maravilloso y casi se convertía en una droga. Cada vez que Harry paraba, Draco gemía y arqueaba su columna para animar a Harry a continuar.

Pero tras un tiempo, la mano de Harry empezó a dolerle por todas las veces que había hecho contacto contra el muslo de Draco así que se sentó, todavía entre las piernas del rubio, y lo miró retorcerse por un rato.

“¿No te alegras de esta oportunidad, Dracums?” dijo Harry con voz de mando. Draco sólo gimió y levantó sus caderas de la cama en respuesta. Harry rió entre dientes y empezó a pasar gentilmente su ahora adolorida mano por el vientre de Draco, justo arriba de su erección. “No hago usualmente estas cosas, Draco. Algo en ti las saca de mi interior. Probablemente tu actitud impertinente, o la forma malcriada y engreída en que me hablas, como si estuviera por abajo tuyo.” Harry sonrió al ver a Draco arquearse más, el hermoso chico. “Pero las cosas se ven un poco diferentes ahora, ¿no?”

Harry no estaba seguro de que Draco estuviera escuchando, ya que parecía bastante concentrado en tratar de que lo tocaran, moviendo sus caderas más y más arriba de la cama, esperando que la mano de Harry pasara sobre su miembro. Harry no cayó en la trama, sin embargo, y quitó su mano. “Ah, ah, ah, niño travieso.” Dijo, con una sonrisa de superioridad. “Ahora voy a tener que castigarte.”

Draco escuchó aquello claramente y soltó un quejido porque la espera lo estaba volviendo loco. Lloriqueó cuando Harry se levantó, dejándolo ahí, insatisfecho; se quejó, brevemente sorprendido, cuando las manos de Harry encontraron camino bajo su espalda y piernas y lo giraron sobre su estómago de un fuerte tirón.

Ahora la erección de Draco estaba firmemente presionada contra el colchón y él instantáneamente comenzó a frotar sus caderas contra él, para diversión de Harry.

“Oh, así que estás buscándote doble castigo, ¿no? Está perfectamente bien para mí, Drake” dijo el Gryffindor y alcanzó de nuevo su varita.

Apuntó hacia el colchón y murmuró algunos hechizos simples y un látigo de cuero se materializó en la cama, a unos centímetros de la punta de su varita. Draco trató de mirar por sobre su hombro para ver qué es lo que estaba haciendo Harry, pero sólo logró mirar apenas hacia un lado por su hombro que estaba empezando a doler por mantenerse en esa posición. Gruño y se acomodó en la cama un poco, frustrado por el retraso, tratando mientras de encontrar una forma más cómoda de estar acostado, descansando su mejilla en la almohada y tratando de girar sus manos en la corbata para que no estuvieran en una posición tan incómoda.

Repentinamente sintió las frías hebras de cuero pasar por sobre sus nalgas y espalda baja y gimió, levantando su cuerpo hacia ellas. Harry sonrió con esto y continuó pasando el látigo sobre el pálido cuerpo de Draco, escuchándolo gemir y quejarse y viéndolo flexionarse y arqueando sus caderas, levantando su trasero al aire como si quisiera coaccionar a Harry a que golpeara.

…Lo que hizo.

El sonido de cuero sobre piel y el grito estrangulado de Draco hicieron eco en las paredes, poniendo a Harry más duro al segundo. Marcas rojas ya empezaban a aparecer en la pálida piel de Draco. El contraste de color era maravilloso. La piel blanco alabastro con marcas rojo brillante esparcidas era bastante atrayente a la vista y a Harry le gustaba. Tiró las hebras de cuero otra vez para aterrizar en otro estrepitoso golpe contra el trasero de Draco, escuchando el grito de Draco una vez más y mirando cómo se retorcía sobre el colchón, tratando de escapar al dolor y queriendo más al mismo tiempo.

Harry gustosamente le dio más, golpe tras golpe tras golpe. 35 en total, y no se paró sólo sobre el trasero de Draco, tampoco, las marcas rojas eran visibles camino abajo por sus muslos y hacia arriba hasta sus omóplatos. Para cuando Harry terminó, Draco estaba gimiendo y quejándose, con lágrimas cayendo por sus mejillas hacia el colchón y necesitaba desesperadamente correrse.

El dolor era taaaan bueno, era tan intenso que en algún punto ni siquiera estaba seguro de si quería continuar o no, pero cada vez que se decía que quería que acabara se ponía mejor. El dolor lo estaba enloqueciendo de lujuria y necesidad y cuando Harry finalmente paró, se sintió decepcionado.

“Hice un bonito patrón.” Dijo Harry, mirando las marcas que el látigo había dejado sobre la piel de Draco. Draco se estremeció cuando Harry pasó sus manos por ellos y gimió cuando las punzadas recorrieron su cuerpo y enviaron un tipo de impulso eléctrico hacia su palpitante miembro. Harry parecía bastante complacido sólo con sentir los moretones bajo sus dedos, la forma en que la piel se había levantado en finas líneas rojas por el cuerpo de Draco, entonces escuchó el ahogado intento de Draco de hablar y levantó la vista.

“¿Hmm?” preguntó, mirando la nuca de Draco. “Perdón, ¿qué fue eso?”

Draco gruñó, frustrado, sabiendo que Harry sabía que no podia hablar, pero intentó de nuevo, de cualquier modo.

Esto se convirtió en varios momentos antes de que Harry se decidiera a retirar la mordaza y dejarlo decir su línea.

“¡Fóllame!” fue la jadeante demanda de Draco. Harry sonrió con superioridad y removió sus manos del cuerpo de Draco.

“¿Disculpa? Eso sonó como una orden. ¿Estás en algún tipo de posición para estarme ordenando, Malfoy?”

Draco soltó un quejido. “No, lo siento. Pero por favor, necesito correrme.” Rogó y empezó a frotar instintivamente sus caderas contra el colchón otra vez. Lo que no esperaba en ese momento era volver a sentir las manos de Harry bajo su cuerpo, girándolo de nuevo sobre su estómago con fuerza suficiente como para mandarlo rodando hasta caer de la cama, si no hubiera estado atado a ella.

Luego Harry abrió sus piernas otra vez, posicionándose entre ellas, empujando los muslos de Draco sobre su propio cuerpo. Sin palabras, escupió sobre su mano un par de veces y luego esparció la saliva sobre su miembro, asegurándose de estar completamente cubierto antes de levantar las caderas de Draco y guiar su punzante miembro dentro del apretado y cálido agujero.

Draco se retorció de alegría al sentir la penetración, sintió su entrada ser rasgada de la forma más deliciosa y la palpitante vena del miembro de Harry contra su tierna piel interior. Era grandioso.

El Gryffindor empujó todo su miembro en el trasero de Draco, sin darle oportunidad a acostumbrarse a la invasión, agarrando fuertemente las caderas del rubio con ambas manos, enterrando sus uñas ligeramente.

Al principio sólo estuvo moviéndose lentamente adentro y afuera, asegurándose de no hacer mucha presión en la próstata de Draco, sólo dejándole saber quién estaba a cargo. “Dime cuánto te gusta esto, Draco.” Dijo firmemente, dejando ir una de sus manos de la cadera de Draco para hacer con sus dedos patrones invisibles sobre el estómago del rubio.

“Más… que… nada. Lo necesito, te necesito. Quiero… sentirte… adentro. Por favor… jódeme.” Gimió Draco, jalando una vez más sus atadas manos.

Harry pareció satisfecho con la respuesta y sonrió de verdad, no con superioridad, no con malicia, sonrió y se retiró antes de empujar hacia delante, colocándose en el ángulo para que su miembro rozara contra la próstata del Slytherin.

“Oh, dios, ¡Harry!” jadeó Draco e instintivamente empujó sus caderas hacia adelante cuando un espasmo de placer extremo corrió por todo su cuerpo. A Harry le gustó esta reacción y repitió el movimiento. Draco respondió haciendo lo mismo, sólo que gimiendo el nombre de Harry un poco más alto.

Tratando de detener su sonrisita, Harry tomó el miembro de Draco, duro como la roca y lo apretó levemente, empezando a mover su mano hacia arriba y hacia abajo, sintiéndolo pulsar contra su palma.

Draco empezó a temblar cuando el placer lo bañó en olas, limpiando su mente de todo excepto del momento. Ya podía sentir un jalón en sus testículos y en su vientre y sabía que si Harry seguía así no le llevaría mucho alcanzar la culminación.

De forma similar, Harry podía sentir la reacción de sus propios testículos, el rubio era demasiado delicioso y no podía aguantar. Acelerando y agarrando el miembro de Draco con más fuerza, sintió el sudor descender por su sien; con los ojos cerrados, ahora escuchaba a Draco casi gritando de éxtasis.

El placer casi lo estaba cegando, sus ojos estaban muy abiertos pero casi no podía ver, estaba eufórico, estaba flotando, sus bolas se estaban endureciendo al punto donde casi era demasiado, gimió audiblemente y abrió su boca en un silencioso grito de placer total cuando los primeros espasmos de su orgasmo temblaron por todo su cuerpo.

Draco se vino primero, derramando su caliente semen por toda la mano de Harry, gritando su alegría por haberle sido permitida la liberación finalmente, y temblando violentamente cuando los espasmos post orgásmicos lo recorrieron. Harry continuó empujando hasta que también llegó al clímax y disparó su salada esencia dentro del Slytherin.

Pasó un largo rato antes de que alguno se pudiera mover, Harry se arrodilló, jadeando, mirando a Draco. Draco tenía los ojos cerrados, temblaba y sudaba, respirando con igual pesadez.

Sonriendo, Harry golpeó el pecho de Draco, evitando las marcas y esperó a que Draco abriera los ojos. “Buen chico.” Arrulló y Draco le sonrió de vuelta. “De verdad te tomas el dolor bastante bien, Draco, tal vez deberíamos hacer esto con regularidad…”

Draco rió ahogadamente y levantó una ceja. “¿Y eso sería por mi beneficio o por el tuyo?” preguntó juguetonamente.

Harry alcanzó su varita y apunto a las puñecas de Draco, en un instante estaban libres y la corbata se había ido.

"¿Sabes? Lucías bien en esa posición." Le informó, mientras se retiraba lentamente de la entrada de Draco y se movía hacia adelante para descansar a un lado del rubio.

"¿Sí?"

"Sí... pero ¿sabes dónde más te ves bien?"

"¿Dónde?"

Harry sonrió y envolvió el cuerpo de Draco gentilmente entre sus brazos y dejó un suave beso en el cuello del rubio. "Justo aquí."

 

loredi: (Default)
Por un tiempo, veía ese rostro, su cerebro traía la palabra Tom antes que ninguna otra. Voldemort lucía sólo un poco más viejo que cuando lo había visto como un hombre joven en el mundo fantasmal de un diario, o que esa borrosa figura en la Cámara. Pero ninguno de sus seguidores se hubiera atrevido a llamarlo así, y ahora se había vuelto automático para Harry el pensar en esta figura de cabello negro, que no lucía mucho más viejo que un estudiante de último año en Hogwarts, como la forma en que prefería ser llamado.

En contraste con Snape, Voldemort usaba túnicas de color verde profundo, pero tan cercano al negro que casi no hacía diferencia con esta luz. Nada cubría su cabeza, excepto la capucha de su túnica, aunque la estaba bajando justo ahora, para ver mejor, sin duda.

Harry se negó a permitirse cerrar los ojos.

Los pasos de Snape jamás habían sido tan fuertes, haciendo eco en esa habitación. Harry lo escuchó moviéndose hacia el otro lado del escritorio. En esta posición no podía ver lo que traía Snape. ¿Podría ser la vara, como siempre? Snape podría haberlo puesto en esta posición al recordar que Harry no tenía su libro de pociones.

Pero no creía que esa fuera la razón.

El sonido del pestillo del anaquel al abrirse. Estaba sacando algo. Harry deseó saber a voluntad si era la vara sólo por el sonido, pero si la voluntad hacía cosas así, no estaría inclinado sobre el escritorio de Snape, en primer lugar.

Ni Voldemort lo estaría mirando con tal placer en su rostro demasiado joven. Al ver que la sonrisa del Señor Oscuro se profundizaba sólo un poco, Harry tuvo la sensación de que lo que Snape había sacado de ese anaquel debía ser algo muy malo.

“¿Le complacería verlo atado, mi señor?”

Podía ser una advertencia para él que sí, por supuesto, iba a ser malo. O tal vez sólo había sido el conocimiento de Snape sobre las perversiones favoritas de Voldemort.

“No, Severus, creo que disfrutaré viendo si el pequeño mestizo puede mantenerse apropiadamente quieto mientras es castigado. Agregas castigos adicionales si no puede, ¿no es así?”


“Por supuesto.”

Bueno, eso no era nada Nuevo.

GOLPE.

Pero eso lo era, se dio cuenta en el horrible momento en el que el dolor empezó a florecer.

Oh, por Dios, Snape lo había cortado hasta los huesos. Lo había rebanado, lo había abierto con algo filoso… no. No, el sonido. Snape tenía un jodido látigo en su mano. Oh, dulce Cristo.

Todo instinto de protegerse con sus manos había sido impedido. Encontró sangre; realmente había sentido cómo el corte le había llegado hasta los huesos; el látigo descendería sobre sus manos y cortaría sus dedos y oh Dios, no quería perder sus dedos…

GOLPE.

Su pecho ardió; se dio cuenta de que era la falta de aire que había llegado al final de su grito. Había gritado esta vez y el dolor era tan grande que ni siquiera se había dado cuenta que estaba gritando.

GOLPE.

Había tan poca pausa entre los golpes. ¿Era eso compasión o Snape estaba tratando de inflingirle tantos golpes que no podía molestarse en perder tiempo?

GOLPE.

Cuando vino este, Harry todavía no había terminado con el grito del anterior. Ya no tenía el rostro de Voldemort para mirar, sin embargo; estaba mirando justo al frente ahora, ni siquiera dejando su barbilla sobre el escritorio por miedo a que en sus temblores estrellara y rompiera su mandíbula contra él, temía siquiera parpadear porque un instante de perder la visión significaría que había muerto de esto.

  1. GOLPE.

Snape estaba triturándolo. Trataba de despellejarle el trasero con un corte a la vez. Si era así, ¿por qué sus piernas todavía no estaban mojadas con sangre?

GOLPE.

Sus manos. Si pudiera esforzarse para apretarlas con fuerza, si pudiera enterrar sus uñas profundamente en el escritorio para que no le fuera posible liberar sus manos y tratar de escapar.

GOLPE.

Esta vez no fue un grito. Estaba rogando. Sonidos apresurados sin pausa, gemidos inconscientes que decían oh, dios por favor basta, basta, juro por dios que haré lo que quiera, por favor.

GOLPE.

Ya no puedo, ya no puedo, ya no resisto, por favor, ya no, por favor.

GOLPE.

Noooooo.

GOLPE.

Una risa, suave, pero podía escucharla aún sobre su letanía de plegarias. De Voldemort.

No vino nada más. Snape había parado. No, sólo estaba dando una pausa para hacerle pensar que había terminado. Tenía que ser eso.

Una mano apretó su cabello dolorosamente otra vez. “Gírese.”

Harry no podía hacerlo. No tenía el poder de moverse. Snape iba a usar esa cosa en el frente de su cuerpo. En su estómago. En su pene.

La mano tiró. Harry se movió. Sus brazos flojos no lo ayudaron en nada; de alguna manera usó los músculos de su espalda y abdomen para girar con el movimiento de la mano que estaba en su cabello…

Su trasero tocó el borde del escritorio. Un llanto salió de él como si hubiera sido el sonido lo que había sido jalado y no su cuerpo. No podía separar una línea de dolor de las demás, pero estaba asustado de no estarse resbalando por el escritorio; tenía que haber sangre. No podía haber sido tan doloroso sin haberlo cortado. No podía ser.

Vio el látigo en la mano de Snape. Joder, era grueso. Y Snape estaba… oh, Dios, Snape lo estaba bajando, regresándolo a su lugar en ese anaquel. El alivio brotó en Harry de una forma en la que no debería hacerlo; no había razón para pensar que Snape no sacaría algo peor.

Regresó con un bote. “Levanta las rodillas.”

Harry fijó sus ojos en el techo e hizo lo que se le pedía, preguntándose por qué esto cerraba su garganta así. No era como si no estuviera acostumbrado a esto. Pero Snape nunca lo follaba. Cada golpe de la vara que usualmente le administraba era como ser jodido por él, sí, en lo deliberado, en la forma en que pedía una postura perfecta, una repetición perfecta, la cuenta precisa de cada golpe. Snape te golpeaba como te hubiera follado, Harry siempre lo había pensado.

Pero esta era la primera vez que tendría de verdad el miembro del hombre dentro de él, y era este cambio en las reglas lo que lo aturdía de esa manera y lo dejaba gimiendo como si fuera virgen.

Aunque Malfoy – el director – le había dicho que eso era parte de su atractivo. Que podían hacerlo reaccionar como si fuera virgen cada vez. Harry había tratado de deshacerse de eso, lo que sea que fuera, pero no era capaz de identificar qué era lo que Malfoy había visto y no había (suponía) tenido éxito.

Escuchó que el bote se abría.

No sabría si el contenido tendría ese terrible efecto posterior hasta, bueno, posteriormente. Mejor no preocuparse por eso en el momento.

Dedos afilados lo tocaron, separaron sus nalgas. Probaron ser dedos hábiles.

Tenía que mirar.

Fue un error. Snape no estaba mirando lo que hacía; sus ojos estaban en rostro de Harry. Eran ojos terribles. Si el hombre hubiera sonreído con maldad, satisfecho de lo que estaba haciendo en esa espantosa forma que hubiera complacido a Voldemort, hubiera hecho las cosas más fáciles; pero la expresión de Snape no era nada como eso. No, sólo era la misma mirada impasible de desagrado que siempre obtenía de él, que siempre se veía igual si Snape miraba a Harry desvestirse para ser golpeado o sólo estaba disgustado con alguna respuesta inadecuada en su clase. Era de alguna manera más atroz, que Snape ni siquiera pareciera engreído o siquiera lleno de odio mientras hacia esto.

Harry hizo su mejor esfuerzo por ser obediente. Estuvo silencioso mientras los dedos se empujaron en su ano. Ciertamente había tenido suficiente experiencia como para acostumbrarse a quedarse quieto para esto, ni siquiera se quejó cuando Snape lo abrió. Aún cuando su trasero hizo contacto momentáneo con la superficie del escritorio, cuando las heridas (¿moretones? Todavía no lo sabía) lo torturaban cada vez que lo tocaban, o cada vez que las manos de Snape pasaban sobre una, todos los sonidos que hacían no eran más que jadeos.

El cabello de snape cayó sobre sus ojos mientras continuó abriendo a Harry, con cuatro dedos ahora, por lo que podía sentir. El hombre ni siquiera lucía como si hubiera soltado una gota de sudor al usar el látigo en él. No estaba sudando ahora.

Todavía sintiendo los dedos dentro de él, Harry vio, escuchó cómo la otra mano de Snape jalaba su ropa y se liberaba. Harry sabía que nunca había visto el miembro de Snape antes. Hubiera recordado eso. No podía recordar a nadie diciéndole que habían sido forzados a servirlo de esa forma.

Tenía ese sentimiento de que la estaría viendo mucho más en el futuro.

Los dedos de Snape se deslizaron fuera de su trasero y ambas manos apresaron los muslos de Harry y empujaron, arrastrándolo más cerca del borde del escritorio. Las manos de Harry fueron puestas en sus espinillas para mantener sus rodillas en la posición ordenada y las fuerzas combinadas empujaron sus talones hasta que hicieron contacto con su lastimadas nalgas sacándole un siseo. Snape no dio indicaciones de haberse dado cuenta, pero Harry escuchó la risa de Voldemort, seguido de un murmullo divertido: “Úsalo fuerte, Severus. Quiero escuchar al chico gritar otra vez.”

Con la túnica abierta y los pantalones desabrochados – Harry no podía decir si el hombre estaba usando pantalones o no- Snape tenía su mano sujetando la base de su pene, masturbándose para que creciera más hasta que se elevó a voluntad propia, el prepucio se despegó de la punta, y permaneció en posición mientras Snape colocó sus manos en los muslos interiores de Harry, empujándolo con más fuerza para que sus nalgas se abrieran para esa polla, la cabeza de la cual se colocó entre ellas con un movimiento de las caderas de Snape. Mientras la cabeza empujaba contra él, dentro de él, y el ardor se incrementó cuanto más de ella desaparecía en su interior, Harry elevó su mirada de nuevo hacia el cielo, diciéndose que si no miraba soportaría esto mejor.

Snape quitó las manos de Harry de sus pantorrillas para extender sus manos hacia cada lado, atrapándolas con sus propias manos y entonces empujó contra él, duro, lo suficientemente duro como para hundirse en su trasero todo lo que faltaba. Harry sintió ahogarse como si aquello se le fuera a la garganta. Era terrible cuando trataban de follarlo de esa forma, cara a cara, tratando de obtener la misma profundidad que podían tener cuando estaba en cuatro patas y era un ángulo más fácil para ello.

Y la cara de Snape no estaba muy lejos de la suya; podía verla, en la periferia de su visión, la vería, si sólo mirara. Peor que saber que un basilisco estaba persiguiéndote, era… ver esos ojos en un espejo no lo haría menos terrible.

El peso de Snape en sus muñecas se movió, y estaba empujándose hacia fuera. Iba a la mitad del camino y entonces empujó otra vez hacia Harry. Pero Harry sabía que no debía pelear, sabía empujarse contra la embestida para no sentir que se estaba rompiendo, sabía que debía empujar sus caderas todavía más hacia atrás para ello. Nada de eso significaba que no estaba al borde de llorar, de rogarle que parara.

Oh, eso estaba bien. Voldemort había dicho que quería escucharlo gritar.

Harry no era estúpido. Después de resistir un par de embestidas más se permitió romperse, lamentarse, darle una oportunidad al sonido del dolor que le costaba tanto reprimir, e igualmente le costaba tanto dejar libre. Lo dejó volverse un sollozo en la siguiente, girando su rostro hacia un lado, los ojos cerrándose apretados.

Pero no rogó. No. Snape hubiera esperado que soportara esto, después de todos esos meses, sin rogar. No sabía por qué era importante para él reprimir eso, pero la idea de que no quería cabrear a Snape más de lo necesario todavía estaba fuertemente plantada en su mente.

Sintió una respiración al lado de su rostro, y las hebras grasientas del cabello de Snape lo tocaron, y luego hubo dientes en su cuello expuesto, lo que lo congeló – la imagen de vampiro que asociaba con Snape siempre estaría ahí – y una mordida, la presión de una boca, chupando. Harry mantuvo sus ojos cerrados.

Snape dejó cinco marcas similares en su garganta, arriba y abajo del collar, y Harry creyó escuchar al Señor Oscuro suspirar en un modo lascivo y complacido. También fue consciente del olor que de desprendía Snape, como el humo de una vela que de alguna forma se acaba de extinguir, quemada e inapetecible. No había estado lo suficientemente cerca como para detectarlo, nunca antes.

Quería gemir por la fealdad de todo lo que estaba pasando, y así lo hizo, sabiendo que Voldemort estaba esperando para oír esos gemidos quejosos, podría ordenarle a Snape ser más severo si Harry no los soltaba. Para su angustia, las embestidas de Snape en su interior no parecían estar aumentando de velocidad. Aún si algo peor había sido planeado para él después de esto, quería que Snape se corriera y quería acabar con eso. Las mordidas en su garganta le habían llegado de una forma que no hubiera podido predecir.

Estaba temeroso cuando la retirada vino de verdad, como resultado. Snape dejó libres sus muñecas y Harry lo sintió alejarse completamente, había abierto sus ojos y estaba parpadeando estúpidamente cuando Snape dijo, “Al suelo. De rodillas.”

La polla de Snape todavía sobresalía entre su ropa abierta, todavía dura y todavía brillando por la humedad de la lubricación que había usado. (Y cualquier otra cosa. Harry trataba de no pensar en ello.) Tenía sus brazos cruzados frente a su pecho; por supuesto que sí, Dios prohibía que fuera menos que su yo usual, aún con su miembro expuesto. Incluso su expresión era la misma.

Lentamente, Harry se desdobló y se hundió en el piso, cuidadoso de su trasero, recordando no sentarse en él, sino mantenerse de rodillas.

Lo que era correcto, porque era lo que Snape quería. Una mano se adelantó, quitó los lentes de la cara de Harry. “Chupa.”

Harry tragó para luchar contra una arcada. Aunque odiaba cuando le hacían realizar la fellatio después de follarlo, trataba de consolarse con que por lo menos era su propio trasero en el que había estado la polla de Snape. No siempre era el caso.

Se inclinó hacia adelante, con la boca abierta, tomó la cabeza esponjosa, cercada por el prepucio, dentro de su boca y presionó su lengua contra la parte inferior de la punta. Una o dos veces esa técnica había hecho a Draco Malfoy correrse al punto, y raramente fallaba en obtener, por lo menos, alguna reacción de sus varios verdugos. Creyó detectar un temblor de Snape, aunque el hombre claramente no estaba todavía a punto de correrse.

Cuidadosamente – ignorando el sabor lo mejor que pudo- se metió aquél mástil más en la boca, inseguro de cuánto podía usar sus dientes. Siempre era mejor empezar sin nada de dientes y luego introducirlos gentilmente después. Aún si eso los hacía correrse demasiado rápido.

“Usa también tus manos para complacerme,” dijo Snape.

Harry sabía lo suficiente como para no preguntar por aclaraciones. Sus manos subieron, agarraron la base del mástil mientras tomaba más de esa longitud en su boca, extendió la mano y la puso debajo para empuñar las bolas en su mano, apretando la piel holgada del saquito, con cuidado de no pellizcar. Rozó el perineo con un dedo, luego dos, registrando que Snape estaba relajando su postura ligeramente, y se dirigió más hacia atrás, hacia la raja de su trasero, ni siquiera cerca de la entrada, Snape no tenía las piernas lo suficientemente abiertas para eso; estuvo todo el tiempo dedicándose a la parte baja de la verga del hombre con su lengua, esforzándose por dar mayor placer con el anillo de sus labios al moverse de arriba para abajo por la longitud.

Odiaba haberse vuelto bueno en esto. Aún si eso estaba salvado su vida.

Permitió que sus dientes dieran un pequeño raspón sobre la cabeza del hombre, presionando un dedo un poco más profundamente contra el perineo al mismo tiempo. Snape siseó de un modo que le dijo que lo había hecho bien. Se concentró en la cabeza, cuidadoso de mantener la dentadura al mínimo, y usando sus dedos rítmicamente, pronto tuvo la mano de Snape en su cabello otra vez, manteniéndolo en su sitio mientras follaba su boca, Harry fue cuidadoso en mantener la presión de su lengua firmemente serpenteando de arriba hacia abajo del falo con cada empujón.

Tuvo un minuto de satisfacción al obtener un gemido del hombre cuando Snape finalmente lo retiró y eyaculó directamente sobre sus ojos, haciéndolo jadear, cerrar sus ojos por instinto y esperar, infelizmente, que Snape terminara de correrse, con chorros de su corrida cayendo por sus mejillas como lágrimas pesadas. El agarre en su cabello era dolorosamente fuerte.

Pero fue retirado al fin y Harry se quedó de rodillas ahí, parpadeando, sin atreverse a secar su rostro. Esa cosa pegaría sus párpados si no se le permitía lavarlo pronto.

“¿Le gustaría tenerlo, mi señor?”

Bueno. No era como si no hubiera podido predecir que eso vendría.

“He estado esperándolo bastante, sí.” Escuchó los pasos de Voldemort al levantarse y acercarse. “De hecho, me gustaría que te unieras. Toma una poción revivificante y luego ponlo sobre tu escritorio otra vez.”

Harry escuchó que Snape murmuraba algo como un respetuoso consentimiento, y se quitó. Sin importarle más que lo estuvieran mirando, Harry se llevó el reverso de su mano con fuerza hacia los párpados. Dudaba que los planes que tenían para él fueran ni ligeramente alterados por ese gesto.

Y una mano agarró su antebrazo, obligándolo a ponerse en pie. Snape tenía un vial o algo en su otra mano, aunque todavía estaba tapado. “¿Boca arriba o bocabajo, mi señor?”

“Justo como lo tuviste cuando lo azotaste. Aunque creo que lo ataremos esta vez.”

No se le dieron órdenes. En lugar de eso, Snape lo arrojó contra el escritorio, con el borde clavándose en los huesos de su cadera. Harry trató de que la correa no quedara atrapada. “En las muñecas y tobillos, ¿puedo suponer?”

“Sí. Permíteme. Tengo algo específico en mente.”

Snape dio un paso hacia atrás – Harry lo escuchó abriendo el vial – y luego Voldemort estaba al borde del escritorio, cerca de la cabeza de Harry y estaba tirando de esa correa para sacarla de debajo de su cuerpo, arrastrándola por abajo del borde del escritorio. Con un gesto de su varita Harry estaba atado, las púas del collar presionando con un poco de incomodidad en la parte trasera de su cuello, listas para cavar dolorosamente si Harry levantaba su cabeza o trataba de moverse hacia atrás.

La imagen de Voldemort se puso un poco borrosa por la pérdida de sus lentes, pero Harry sabía que el hombre estaba sonriendo mientras arrastraba los brazos de Harry a la misma posición en la que habían estado antes, cuando Snape lo había apaleado, y convocaba mágicamente ataduras similares al collar alrededor de ellos, asegurando sus manos contra el escritorio con bandas de cuero con púas, que también invitaban al dolor si trataba de agacharse.

No le sorprendió que sus tobillos fueran tratados de la misma forma – aunque Voldemort separó mucho sus piernas contra el frente del escritorio, casi haciendo que sus pies no tocaran el piso por completo. La tensión de sus muslos era demasiada como para soportarla por mucho tiempo sin tener que relajarse contra las bandas, y las púas se ensartaban en él cada vez que se veía forzado a hacerlo. El pene y escroto de Harry caían expuestos entre sus piernas abiertas, a pesar de los esfuerzos de sus testículos por correr a esconderse en la seguridad de su cuerpo.

“¿Desea su boca o su trasero, mi señor?”

“Oh, su trasero, Severus. Deseo que ambos tengamos su trasero. Ya que lo has preparado tan bien para nosotros.”

Una ligera pausa. “Sí, mi señor.”

¿Por qué había hecho esa pausa? Qué… oh. Oh, no. No podían.

Iban a hacerlo.

“Creo que lo amordazaremos. Estoy muy seguro que querrá gritar y rogar esta vez, me complacería que fuera incapaz de hacerlo.”

Voldemort dio vuelta al escritorio otra vez, se agacho ligeramente y levantó la barbilla de Harry con dos dedos. Las púas del collar se encajaron en un segundo. Voldemort tenía un pañuelo de brillante seda verde y lo desplegó en un movimiento y empujó una esquina en la boca de Harry. “Levanta la lengua,” instruyó, sonando tan gentil y paciente como un padre diciéndole a su pequeño, que apenas camina, que levante las manos para que el suéter pueda ser retirado. “De otra forma, me temo que podrías tragarte la punta de esto y ahogarte, y eso sería muy inquietante, ¿no lo crees? Harry Potter.”

Temblando, Harry hizo lo que se le pedía. Voldemort metió la esquina bajo la lengua de Harry, y luego empujó el resto dentro de su boca, metiéndolo todo con gran cuidado hasta que llenó su boca en una gruesa bola de tela, las mejillas de Harry se inflaron con él, su garganta daba espasmos tras él intentando vomitar, como reflejo, en una forma que lo hacía resollar por su nariz casi frenéticamente.

“Oh, qué lindo. Déjame ver…” Voldemort quitó sus manos y trazó una forma en el aire con ellas, gesticuló con su varita y pronto sostenía un bloque sólido en sus manos, algo que había creado del aire y que ahora empujaba entre la barbilla de Harry y el escritorio. Era justo lo suficientemente alto para mantener a Harry mirando al frente, sin que pudiera bajar su rostro, y lo suficientemente largo y ancho para asegurarse de que no pudiera girar su cabeza lo suficiente lejos y así no pudiera tirarlo.

Voldemort le dio palmaditas en la cabeza, afectuosamente. “He ahí, Severus, es un toque adecuado, ¿no es así? Después podemos mirar esto en un pensadero y ver su cara todo el tiempo, si queremos.”

“Y luego podríamos mirarlo mientras lo forzamos a observarse, mi señor.”

“Oh, Severus, eres bueno. Sabía que Malfoy estaba siendo demasiado receloso.” Voldemort regresó al frente del escritorio, y Harry, privado de toda imagen excepto la que estaba frente a él y un poco a los lados, estaba poniendo atención otra vez a las indicaciones táctiles y sonoras.

Ni siquiera se atrevió a gemir. Por la manera en que eso hacía tronar su paladar, temía que pudiera acarrear otra sesión de arcadas, y no tenía idea de si los dos hombres se darían cuenta si se ahogaba y asfixiaba hasta que dejara de respirar. Y tal vez entonces sería demasiado tarde.

“¿Dónde pusiste ese bote…? Ah, aquí está. ¿Supongo que tiene uno de los usuales efectos secundarios?”

“Sí, mi señor. Actúa sólo en las membranas anales, sin embargo. Y tengo el contrahechizo por si hay algún contacto inadvertido.”

“Excelente. Bien, mejor darle otra dosis de él. Por cierto, en verdad admiro la precisión de tu trabajo con el látigo. Cada uno de estos moretones está espaciado tan… artísticamente.”

Eran moretones, entonces.

Dedos que lo separaban otra vez. El aceite que Snape estaba usando goteó copiosamente por su abertura y fue empujado hacia adentro mientras los dedos trabajaban el anillo de músculo para abrirlo, tres, cuatro dedos, y ahora las puntas aguijoneaban juntas, retorciendo, abriéndolo como sus entrañas fueran a caer en la palma bajo esos dedos. Harry gimió, y se ahogó.

“¿Temes que te vayas a romper en dos, niño?” ronroneó Voldemort. “¿Rogarías por piedad si pudieras? Escúchalo respirar, Severus. Es exquisito.”

Los dedos no lo dejaron todavía, pero Harry sintió el abultamiento entre suave y duro de un miembro presionando contra su abertura, entonces la sensación se duplicó, las cabezas de dos pollas empujando contra su ano, estrujando de lado a lado, una por una, los dedos que lo habían tentado para abrirlo es marcharon, deslizándose fuera mientras las dos cabezas empujaban para adentrarse, una ligeramente antes que la otra, pero la otra deslizándose hacia delante para alcanzarla. Un sonido salió de uno de ellos, de ambos, pero no tenía manera de saber, ahora, quién era quién, y luego un empujón y una estaba más adentro, todavía más adentro, y hubo un sonido como de dos cuerpos presionándose juntos y ajustándose y ambas estaban ahora forzando su camino más allá, y Harry aulló, o hubiera sido un aullido si su boca no hubiera estado obstruida, y la bola de seda se metió hasta su garganta, pero era tan grande para ser tragada y demasiado crecida, por la saliva, como para que temiera que se fuera a ir hacia abajo y lo ahogara; y ya no estaba bien, porque ahora ya no tenía miedo, eso hubiera sido compasivo, un final.

Sabía que Voldemort estaba en lo correcto, iban a partirlo en dos; sin saber cómo podían estar entrando en él de esa forma, más profundo, todavía más, cuando tenía que ser imposible, simplemente no había suficiente espacio para que estuvieran tan cerca. Tenía que haber magia que lo estuviera permitiendo, tenía que ser, la imagen, Dios, la imagen de Snape y Voldemort hechos uno mientras lo follaban juntos, probablemente era peor imaginarlo que verlo, aunque si cumplían su amenaza, iba a verlo vívidamente en un futuro cercano…

“Manoséalo. Quiero que disfrute esto, la pequeña perra,” jadeó el Señor Oscuro.

Una mano… dos manos tocaron su miembro, medio duro por reflejo, y lo masturbó, llevando el prepucio hacia atrás, apretándolo en la raíz. Al respirar sorbió, la saliva que no pudo tragar fue empujada hasta casi caer por el camino equivocado, y sintió cómo su propia sangre lo traicionaba también, llenándolo, causando que su erección se hinchara en las manos del hombre, la punta de su pene ya dejaba humedad en esos dedos.

“Haz que se corra.”

Una mano apretó su extensión, empezando a masturbarla entre dedos bien aceitados, la otra continuó jugando con su cabeza, arrastrando el prepucio hacia atrás y hacia delante, luego usó la punta de un dedo para abrir la hendidura, haciéndolo gritar en medio de nuevas arcadas. Se iba a correr, no había manera de pararlo – en algún punto, tampoco deseaba pararlo, por supuesto – aún mientras lo atiborraban por completo con sus pollas y lo ahogaban con esas arcadas y podía sentir sus cuerpos apretando contra su trasero, haciendo que los moretones escocieran y dolieran cada vez que eran tocados, y cinco juegos de púas se clavaban en los huesos de sus muñecas y tobillos y en la piel de su cuello y su rostro estaba manando lágrimas, haciendo que se volviera más difícil respirar por su nariz porque sorbía agua y mocos hacia su garganta sólo con respirar…

Se corrió, y aún mientras el orgasmo explotaba en su cabeza, rogaba con angustia que tuvieran la amabilidad de no dejarle desmayarse.

Sintió cada empujón que le inflingían Snape y Voldemort, hasta que los dos se corrieron también, gimiendo, siseando con placer mientras sus entrañas se llenaban con la calidez de su eyaculación; y ellos tomaron su tiempo para retirarse, oh, por supuesto que se lo tomaron.

Y Voldemort tampoco fue rápido para liberarlo de las ataduras. Harry permaneció ahí mientras el Señor Oscuro hacía una inspección más profunda de las marcas del látigo en sus nalgas, preguntándole a Snape cómo había conseguido tan buen efecto, y Snape explicándole que era cuestión de poner el peso en la punta.

Aunque fue Snape quien removió de la boca de Harry la bola empapada que era el pañuelo tan pronto como se había corrido, retirado y subido la ropa.


*****

Harry no se negó a la ayuda de Ron esa noche. Ron usó el ungüento en cada una de las marcas del látigo, a pesar de las protestas de Harry de que tenía que usarlas por tres días, Ron maldecía a Snape en voz ahogada mientras aplicaba la capa más delgada de ungüento que podía, para hacer que dejaran de doler pero sin curarse totalmente. Y Harry descubrió después que el efecto posterior del aceite lubricante era, tan predecible, una terrible picazón. El ungüento no ayudó mucho con eso.

Ni Ron ni Harry hablaron de la noche siguiente.


*****
No había visto esta habitación antes. Le recordaba a una chimenea, en verdad, una gran chimenea de piedra. O tal vez como estar en el fondo de un enorme pozo. La cubierta no dejaba pasar nada del cielo nocturno, no todavía, aunque Harry no dudaba que la junta de magos habría convocado mágicamente un cielo nublado para el entretenimiento de esa noche.

Hermione todavía estaba desnuda, por supuesto, y él también… bueno, no todavía, en su caso; Malfoy le había ordenado desvestirse otra vez, esta noche, para esto. Quería hacer de esto un pequeño ritual lascivo; Harry no lo dudaba.

Para Harry, no era nada cercano a lo lascivo. A pesar de los mortífagos de Voldemort agrupados en la periferia de la habitación circular, a pesar de Hermione encadenada y desnuda desperdigada sobre la mesa de piedra en el centro, la propia piel desnuda de Harry no se ruborizaba. Estaba helada. Aún el sudor en sus axilas era la resbalosa y fría presencia del miedo.

La supervivencia de Hermione dependía de que él no la cagara.

Aun Voldemort se había quedado para ver. Este tipo de entretenimiento era “un placer demasiado escaso como para no estar presente,” como le había murmurado a Snape, como conclusión del abuso de la noche anterior.

”Dáselo al chico, Severus.” Era Malfoy hablando. “La luna debería estar en posición en unos momentos.”

Harry se obligó a dar un paso, y otro – no tenía tácticas dilatorias en mente, sabía que sería inútil – hasta que estuvo frente a Snape, quien extendió una mano desde el doblez de su túnica y le entregó un bote.

Harry pudo haber mirado al rostro de Snape. Pudo haber visto si había algo ahí, algo de esa comunicación secreta que había creído adivinar la noche anterior. No creyó que fuera algo que se pudiera leer fácilmente como compasión, no, no con esta compañía. Pero… algo, una pista que sólo el pudiera encontrar, en esos ojos, que dijera ‘no tienes opción. Tampoco yo la tengo.’

Creyó que pudiera estar ahí, por una vez.

No miró.

Y nunca trataría de buscarla otra vez en toda su vida.

Tomó el bote y se obligó a cruzar la poca distancia que había de regreso a la mesa de piedra, y a Hermione. Ahí, paró, mirando su rostro, simplemente incapaz de moverse.

”Harry,” dijo ella en el más áspero de los susurros. “Tienes que hacerlo.”

Ya lo sé. Ya sé que tengo, pensó. No es ni siquiera que me estén obligando a hacerlo. Esta es la parte que me están permitiendo hacer.

Se dijo a sí mismo eso, y aún así no se pudo mover.
“Tienes que hacerlo,” repitió, con los ojos fijos en él, levantando su cabeza. “Me alegra que seas tú. Confío en ti. Lo harás bien. Sé que lo harás.”

Puta ostia. Estaba tratando de darle valor a él.

Y ahora su rostro se ruborizó con una vergüenza que todavía no tenía nada que ver con lo lascivo. Extendió una mano temblorosa, tocó la mejilla de Hermione y luego empujó sus labios en su frente, con vergüenza.
“No lo arruinaré.”

Lo que dijo como respuesta casi se perdió, ahogado en su garganta, pero aún así lo entendió.

Abrió el frasco, lo dejó sobre la ropa, justo a su lado, y hundió sus dedos en el aceite. Sus manos todavía estaban temblorosas. Colocó las puntas de sus dedos en las clavículas de Hermione y empezó a esparcirlo por su piel, diciéndose que no importaba si sus manos temblaban siempre y cuando no se olvidara de nada. Cada área olorosa en su cuerpo. Axilas, busto, pecho, coño, nalgas, palmas, pies. Esos eran los lugares importantes. El cuero cabelludo y el pelo también. El estudiante que había hecho esto para la chica de Ravenclaw había olvidado eso, y lo incorrecto de ese olor – demasiado humano, todavía, para una mujer lobo en celo – había llevado al hombre lobo a la histeria.

Si hacía esto bien, Lupin sólo la violaría. No la mordería. No la mataría.

Cuando estuvo hecho, tan completamente como pudo hacerlo – la luz de una antorcha iluminaba su piel, su cabello estaba tieso y pesado por el aceite – vio a Malfoy levantar la mano, del lado opuesto, gesticulando hacia Harry. Lo harían observar; le habían dicho eso. Desde atrás de la barrera protectora que erigirían después de que Lupin fuera traído, esperaría con ellos, y sería obligado a observar.

Y se le ocurrió no ir.

Negarse. Decirle a Malfoy, decirle a Voldemort, decirles a todos que trajeran al hombre lobo, levantaran su barrera y quitaran la cubierta que dejaría expuesto el cielo nocturno en la habitación, y la luna llena – y que lo dejaran ahí, ahí en el centro de la habitación con Hermione, ambos apestando a esencia de mujer lobo – pero no era suficiente.

Harry, Lupin sería salvaje.

Y en ese momento eso parecía una mejor alternativa.

Recordaría ese momento, después. Esos muy, muy pocos años después, cuando había terminado su último año en Hogwarts – un año que había llegado a llamar, simplemente, “educación”, con un rostro serio – y estaba de rodillas en la plataforma del Gran Salón, con Voldemort sobre él, decidiendo si se permitiría ser comprado por uno de sus mortífagos como esclavo permanente, o si decidiría retenerlo para su propia y selecta colección, Harry recordaría aquella noche cuando Hermione había sido violada por el hombre lobo como el primer momento, en medio de todo esto, en que había pensado que prefería morir a seguir adelante. No era un recuerdo al que trataría de aferrarse; sería, de hecho, uno que trataría de sacar de su mente. Querer morir era muy parecido a querer rendirse. Era una pérdida de la voluntad, y muy parecido, por supuesto, a estar roto.

No. No buscaría su propia muerte. No esa noche.

Y podría tener la cortesía, por lo menos, de no hacer a Lupin responsable de ella. O hacer que Hermione viera.

Se obligó a cruzar hasta llegar a Malfoy. Fue arrastrado hasta su regazo. Las manos de Malfoy ya lo pellizcaban.

Lo soportó cuando trajeron a Lupin, quien todavía tenía suficiente voluntad para maldecir y dar pelea, pero cuyos grilletes serían precisamente del tamaño inadecuado para mantener cautivas las patas de un lobo, después del cambio.

El crujido de la barrera que se alzaba precedió, por un momento, el rechinar de piedra contra piedra cuando la cubierta del techo se deslizó para quitarse, y una redonda y plateada luna lanzó sus rayos hacia la habitación.

En la memoria de Harry, más que los aullidos del lobo o los ruidos que Hermione trataba en vano de reprimir, duraría mucho más tiempo guardado el estrépito de las cadenas al caer sobre la piedra.

 

Fin

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